¿Qué estilo es el mío? La difícil tarea de decorar (Parte 1)

Si eres aficionado a la decoración o estás buscando ideas para cambiar el ambiente de tu hogar, seguramente ya has oído palabras como retro, minimalista, clásico, colonial… Existen una gran variedad de estilos. Tantos que a veces es difícil saber las características de cada uno.

Definir un estilo es complicado, la línea que separa uno y otro es cada vez más fina. Además, existen infinidad de estilos y no es fácil decidirse por uno, pero en realidad tampoco es necesario que lo hagas, son muchos los diseñadores que consiguen ambientes increíbles con una adecuada combinación de estilos. Solo es necesario conocerlos y combinarlos adecuadamente.

Clásico. Es uno de los estilos que más perdura en el tiempo, acercándose incluso en ocasiones a lo más actual. Las maderas nobles, tapices estampados y la combinación de colores fuertes (rojo, marrón, burdeos o verde oscuro) con colores cálidos de gama neutra (ocre o crema) son sus principales características.  A menudo, el estilo clásico está relacionado con detalles recargados: grandes lámparas, pesadas alfombras y cortinas, amplios marcos.

En una estancia clásica se ocupa cada rincón de espacio vacío. Ten cuidado a la hora de decidirte por este estilo, ya que si la habitación no es lo suficiente amplia para que luzca la decoración puedes crea un espacio poco acogedor.

El clásico es un estilo que combina perfectamente y del que podemos usar algunos de sus elementos claves para fusionar estilos, consiguiendo un ambiente personal.

Rústico. Caracterizado por la utilización de elementos naturales como la madera, el hierro forjado o la piedra. Es ese estilo que nos evoca inmediatamente a las casas de campo, a esos remansos de tranquilidad en medio de la naturaleza. Por el contrario de lo que se suele pensar, no es un estilo que se caracterice por sobrecargar espacios.

En este estilo juegan un papel fundamental las paredes y los suelos, si quieres crear un ambiente realmente rústico, debes empezar por buscar ese toque en estos elementos. Busca espacios cómodos donde parezca que la vida transcurre de forma más tranquila, y en ello juega un papel fundamental el fuego, por eso cocinas de leña y chimeneas son siempre básicas en una estancia rústica. También resultan realmente importantes las piezas de artesanía y las telas duras en colores claros (ocre, bermellón, marrones, blancos…).

El estilo rústico lucirá mucho mejor si la estancia tiene abundante luz natural, de esta forma crearemos un espacio todavía más natural.

Romántico. Este es un estilo muy característico, inspirado en el pasado pero que está combinado con toques muy actuales. El estilo romántico pretende crear un clima acogedor, cálido y confortable. Su principal característica es la utilización de colores pastel y su combinación con estampados.

Es un estilo elegante en el que los muebles deben olvidar las líneas rectas, el material que mejor le sienta a los muebles románticos es la madera, pero siempre en sus tonos más delicados o pintados en combinación con los textiles de la estancia.

Para terminar de definir una estancia romántica debemos prestar especial atención a la luz y a los detalles decorativos. En cuanto a la primera, no debe ser demasiado fuerte ni directa, ya que esto nos ayudará a crear ese ambiente delicado que buscamos. Por su parte, entre los detalles decorativos es fundamental que se encuentren velas y flores; lámparas, espejos, piezas de porcelana y candelabros también son grandes aliados.

 

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