¿Qué estilo es el mío? La difícil tarea de decorar (Parte 2)

Como ya comentamos en la primera parte la cantidad de estilos es muy abundante y conocerlos te ayudará a elegir el tuyo.

Minimalista. Como bien indica su nombre en este estilo se busca el espacio. Su lema es buscar la belleza con los mínimos elementos posibles. Se caracteriza por líneas rectas, huyendo de las formas y volúmenes. Busca amplios espacios vacíos, crear ambientes tranquilos, despojados de objetos sobrantes.

En una decoración minimalista predominan los colores neutros y naturales, buscando una monocromía entre suelos, paredes y techos. La nota de color la puede poner alguno de los muebles de la estancia. En cuanto a los tejidos deben seguir la misma línea monocromática, estampados y  bordados no tienen cabida en un espacio minimalista.

La luz es un elemento fundamental en este estilo, debe ser abundante, ya sea a través de grandes ventanales o gracias o una buena iluminación artificial.

Vintage o Retro. Hablaremos conjuntamente de estos dos estilos ya que el resultado decorativo es muy similar ya que ambos buscan crear ambientes de otras épocas. Pero, debemos aclarar que existe una gran diferencia entre ambos. Mientras que el estilo vintage recupera muebles y objetos de décadas pasadas para restaurarlos e incluirlos en nuestra decoración, el estilo retro está creado a partir de objetos nuevos que han sido creados inspirados en elementos de otras épocas. En definitiva, el primero reutiliza o restaura mientras que el segundo es nuevo. A pesar de esta diferencia conceptual es muy normal que se mezclen ambos conceptos para conseguir su estética.

Como ya mencionamos la principal característica es la utilización de muebles antiguos, especialmente de las décadas 40, 50 o 60, que se mezclan con las tendencias más habituales. Utiliza grandes contrastes de color y  motivos geométricos. Utilizar papeles estampados en las paredes es una buena opción para conseguir este estilo.

Puedes acudir a rastros, anticuarios o ferias de antigüedades, donde encontrarás multitud de objetos que completarán perfectamente el estilo de tu hogar.

Kitsch. Este es quizás el estilo más desconocido de los que hemos hablado hasta el momento, y posiblemente sea así porque es una decoración válida solo para los más atrevidos. En un ambiente kitsch predominan los colores y formas poco habituales, incluso llegando a ser extravagantes o para los más tradicionales antiestéticos. En esta decoración los colores se mezclan libremente y predominan los llamativos (rosa fuerte, rojo, amarillo, verdes y azules intensos…). De la misma libertad disfrutan los muebles en los que se utilizan todo tipo de texturas: plástico, metal, cristal o papel. Objetos de arte, esculturas, máscaras y cualquier elemento que pueda resultar llamativo y original es perfecto para completar la decoración en una estancia Kitsch.

Loft. Es un estilo que nace con la adaptación de locales industriales para viviendas, aunque puede adaptase a cualquier casa pero lucirá en su máxima expresión si se trata de espacios amplios, despejados y claros, ya que el espacio vacío es una de sus características fundamentales. En estos espacios las líneas son rectas y geométricas. El loft se acerca al estilo minimalista pero con un aire industrial. Entre sus materiales favoritos destacan el ladrillo, el metal, el hormigón, el cristal y la goma.

Los colores más utilizados para estos espacios son los colores fríos y claros, blancos y grises son las estrellas. Aunque también son utilizados colores más  fuertes (naranja, verde, negro…) para crear espacios de contrastes.

 

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