Grifos termostáticos (II): Cómo instalarlo

Ayer te comentábamos las ventajas de contar con un grifo termostático en la ducha. Con uno de éstos grifos podrás regular la temperatura cómodamente, y abrir y cerrar el agua sin miedo a sentir “un jarro de agua fría” o a escaldarte, además de saber que estás ahorrando agua de esta forma, y contribuyendo con la causa del medio ambiente (y la de tu bolsillo).

Pues hoy añadimos una ventaja más, y es que lo puedes instalar tú mismo, sin demasiada complicación (eso sí, siempre recomendamos que valores personalmente la dificultad, y ante la duda, consultes con un profesional).

Lo primero, y lo que es siempre lo más sensato, es leer las instrucciones que vienen con el grifo, y que seguro, te servirán de mucha ayuda.

Puestos a la tarea, previamente debemos cerrar las llaves de paso (tanto la de agua fría como la caliente), o la general, para evitar cualquier tipo de fuga. Una vez hecho esto recuerda comprobar que efectivamente están bien cerradas y no sale agua por los grifos.

Manualmente, o si no es posible con la ayuda de una llave, desenrosca el tubo de la ducha, pero ¡cuidado! no pierdas la arandela (ya que ésta conecta el tubo con el grifo).

Después, con la ayuda de una llave habrá que proceder a retirar el grifo viejo, desenroscando las tuercas de sujección (a ambos lados del grifo), cuidando cuando hayamos soltado un lado, y estemos a punto de despegar el otro, sujetar bien el grifo con la mano para que no caiga a la bañera y evitar accidentes (podría rascar la bañera).

Coge ambos grifos (el nuevo, y el que acabas de desmontar), y observa si la distancia entre las tuercas es la misma. De ser así puedes proceder a colocarlo sin problema, si no tendrás que hacer uso de los acopladores que presumiblemente vendrán incluidos con el nuevo grifo.

El paso siguiente es desenroscar los embellecedores del antiguo grifo, y cambiarlos por los que vienen con nuestro nuevo grifo termostático, viendo que queden bien acoplados a la pared.

Acto seguido hay que colocar el grifo nuevo. Acuérdate de quitarle los tapones de protección de los acoplamientos, teniendo de nuevo cuidado de no perder las arandelas ni los filtros.

Lo único que queda es fijar el grifo con las tuercas, y con mucho cuidado. Tienes que poder darle bien algunas vueltas con la mano (si ves que está muy duro es probable que algo esté mal, y lo mejor es sacarlo y volver a empezar), y fijarlo bien con la llave inglesa. En este sentido un nivel de burbuja te resultaría muy útil para comprobar que está bien nivelado.

Por último,  instala de nuevo el flexo de la ducha, sin olvidar la arandela, se colocan los tapones embellecedores que cubren los tornillos de los mandos de caudal y regulación y se abre la llave de paso para que el agua llegue al grifo.

Si todo ha salido bien…¡voilá!, podrás darte una estupenda ducha con temperatura adecuada y constante..

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